CONÓCENOS

Nuestra fe.
Una vida anclada en Cristo.

Una iglesia que escucha la Palabra de Dios, confía en la gracia y vive el Evangelio con esperanza.

LA AUTORIDAD BÍBLICA

Fundamento de Nuestra Fe

La Biblia es la Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo en sus documentos originales; por tanto, es la única autoridad infalible en todo lo concerniente a la fe y a la conducta de los creyentes. Es digna de total credibilidad: de ella procede todo lo que creemos y practicamos.

Una autoridad confiable

Nuestra fe y nuestra conducta no nacen de una opinión humana. La Escritura nos enseña, nos corrige y nos prepara para toda buena obra.

1ª Pedro 1:21: «y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.»

2ª Timoteo 3:16–17: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.»

¿Qué Creemos?

Pilares Doctrinales

Dios Trino

Creemos que hay un solo Dios, que ha existido desde la eternidad en tres personas distintas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Deuteronomio 6:4: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.»

1ª Juan 5:7: «Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.»

Deidad y Obra de Cristo

Creemos en la deidad de nuestro Señor Jesucristo, su concepción virginal, su vida sin pecado, sus milagros, su muerte redentora y vicaria, su resurrección corporal, su ascensión, su obra mediadora y su regreso corporal en poder y gloria.

Juan 1:1–2: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.»

Mateo 1:18: «El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.»

Hebreos 4:15: «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.»

Juan 20:30–31: «Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.»

Isaías 53:5: «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.»

Romanos 4:25: «el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.»

Hechos 1:9: «Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.»

1ª Timoteo 3:16: «E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.»

Romanos 8:34: «¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.»

Mateo 24:30: «Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.»

Antropología y Pecado

  • Creemos que el ser humano es creación de Dios única y especial, hecho a su imagen y semejanza.
  • El ser humano está dotado de cualidades morales y posee libre albedrío.
  • Todos los seres humanos, sin excepción, están alejados de Dios por causa del pecado.
  • El pecado aleja al ser humano del propósito inicial de Dios: la estrecha relación con sus criaturas.
  • El pecado esclaviza al ser humano, le hace culpable delante de Dios y le acarrea condenación.

Juan 12:47–48: «Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.»

Romanos 3:23: «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.»

Juan 5:24: «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.»

El Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo es Dios.

Él convence al mundo de pecado. Ilumina y regenera a los pecadores, mora en el creyente desde el mismo momento de su conversión y le santifica.

Juan 7:37–39: «En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él.»

Juan 16:8–11: «Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.»

Romanos 8:14–15: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!»

1ª Tesalonicenses 4:7–8: «Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.»

Salvación por Gracia

Creemos que la salvación es la posibilidad de alcanzar el perdón de Dios, la reconciliación con Él y la vida eterna, solamente por su Gracia, por medio del arrepentimiento y la fe en Jesucristo su Hijo, crucificado y resucitado de los muertos.

Ninguna religión salva.

Romanos 1:16: «Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.»

Romanos 3:24–26: «siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.»

Romanos 5:1: «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.»

Hechos 4:12: «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.»

Tito 3:5: «nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.»

Gálatas 3:22: «Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.»

La Iglesia

Creemos en el sacerdocio de todos los creyentes, que en la unidad del Espíritu Santo constituyen la Iglesia Universal, formada por todos los creyentes en Cristo, regenerados por el Espíritu Santo. No es un edificio, ni una organización humana.

  • Los creyentes se deben reunir en una iglesia local, para practicar la comunión, la adoración y para orar juntos, además de para la enseñanza de la Palabra de Dios, con el propósito de la edificación espiritual de cada creyente.
  • Cristo es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia.
  • Todos los miembros de este organismo deben estar comprometidos con el mandamiento de su Señor, acerca de la proclamación del Evangelio a todo el mundo.

Efesios 4:3–6: «Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.»

Efesios 4:15–16: «sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.»

1ª Corintios 12:13: «Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.»

Mateo 28:18–20: «Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.»

Segunda Venida

Creemos en la segunda venida del Señor Jesucristo en Poder y Gloria, en la resurrección corporal, tanto de los preservados para salvación, como de los perdidos (los unos para vida eterna y los otros para condenación eterna), y en la consumación del Reinado Eterno de Dios.

1ª Tesalonicenses 4:16–17: «Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.»

1ª Corintios 15:51–53: «He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.»

Juan 5:28–29: «No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.»

Apocalipsis 20:11–15: «Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras… Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.»

Apocalipsis 22:1–5: «Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones… Y no habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.»

¿Qué Practicamos?

Nuestra Conducta y Vida de Iglesia

Las prácticas de esta iglesia están fundamentadas en las enseñanzas del Nuevo Testamento, y son consecuentes y consecuencia de toda la doctrina anteriormente expuesta.

Bautismo por Inmersión

Practicamos el bautismo de los creyentes por inmersión, después de su confesión personal de fe.

La Cena del Señor

Practicamos la Cena del Señor o Partimiento del Pan cada domingo, como el primer día de la semana, en conmemoración de la Muerte y Resurrección de Jesucristo, hasta que Él venga.

Cultos y Dones

Practicamos la celebración de los cultos de adoración con oportunidad para el ejercicio de todos los verdaderos dones, que edifican a los Santos en sujeción al Señorío de Cristo.

Obras y Servicio

Practicamos las buenas obras como resultado de la salvación (no para salvación) y como medio por el cual expresar el amor de Dios hacia nuestro prójimo, viviendo una vida de santificación, servicio y testimonio.

Estudio Bíblico

Practicamos el estudio de la Biblia para el desarrollo y la madurez espiritual de los creyentes. Los Estudios Bíblicos son impartidos por aquellos que han recibido capacidades o dones para ello.

Liderazgo y Autonomía

Practicamos el reconocimiento de hermanos que conocen la Palabra de Dios y se conducen irreprensiblemente, como sobreveedores en la iglesia local. Practicamos el principio de libertad y autonomía de la iglesia local, manteniendo un espíritu fraternal y de ayuda mutua.

📖 Fundamento Bíblico de Nuestra Práctica: 2ª Tesalonicenses 2:15–17

«Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.»

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